INTRODUCCIÓN
Se me ha solicitado, por el Directorio, como integrante de
la Comisión de Etica, escribir respecto de la “Etica
Deportiva” y pienso que esta intervención esta
orientada a la reflexión, meditación y autoanálisis
(pues seguimos siendo deportistas activos) sobre la materia.
Sin embargo, y antes de iniciar este tema, considero necesario
(como profesor) definir este concepto. Según el diccionario
de la Lengua Española de la R.A.E (1970) ética
deriva del latín aethica y agrega : “parte de la
filosofía que trata de la moral y de las obligaciones
del hombre”.
Descrito el concepto, nosotros como amantes de la actividad
física consideramos que el deporte es y ha sido siempre
un estilo de vida que actualmente algunos (los menos afortunados)
nos quieren acostumbrar a verlo mezclado con violencia, drogas
y variadas expresiones de la anticultura, nuestro desafío
es reencausarlo.
Aún cuando el tema sea reiterativo y todo parezca indicar
que en el actual mundo globalizado existen luchas que están
aparentemente perdidas, todo intento por recuperar valores y
mantener usos y costumbres sanas propias de nuestra cultura,
debe ser elogiado y estimulado y en nuestro deporte, el básquetbol,
exigido.
Enumerar faltas e inconductas puede ser considerado de mal gusto,
pero no está demás señalar que a diario
observamos con asombro y consternación – los menos
– y con resignación – los más –
actitudes y comportamientos que fluctúan desde los incumplimientos
administrativos hasta los reclamos extemporáneos y muchas
veces improcedentes ante un fallo con actitudes que se contraponen
a la caballerosidad deportiva y en algunos casos contando con
la tolerancia de dirigentes que adoptan la posición más
cómoda. A todos nos alcanza una cuota de responsabilidad,
pero no a todos la misma.
Somos conscientes que el deportista debe tener un espíritu
y una mentalidad ganadora, pero uno debe saber que se ha triunfado
cuando se es respetuoso incondicional de las normas y reglas
que rigen esta actividad deportiva; cuando se evita la competencia
con métodos desleales y cuando se hace un culto de las
formas rituales y, en general, cuando se mantienen las conductas
deportivas y competitivas como la mejor expresión de
la virtud y no como la oportunidad de mostrar la cara obscura
de personalidades que, al elegir este deporte como un medio
de expresar estos caracteres, se equivocan lamentablemente.
No podemos perder la finalidad de orientar a los niños
y jóvenes, razón por la cual ellos deben observar
en sus mayores la línea de rectitud y hombría
de bien que habrán de seguir como modelos.
Hasta ahora, nos hemos referido prioritariamente al aspecto
de la ética. Pero cabe preguntarse ¿Qué
es el deporte? Se denomina deporte a todo ejercicio físico
tiende a desarrollar en el organismo fuerza, resistencia y armonía
de movimientos, con el fin de lograr una perfección física
cada vez mayor y una capacidad espiritual progresiva; además,
implica actividades disciplinadas por normas y que se distingue
por su carácter competitivo.
Por ende, deportista es quien practica personalmente el deporte,
sea en forma ocasional o dedicándole lo mejor de su tiempo,
como creo lo hemos hecho la mayoría de nosotros por muchos
años.
En síntesis, el deporte es una actividad estimable y
aconsejable pues integra funciones primarias intelectuales,
profesionales, morales y espirituales, razón por la cual
no es ni debe ser un fin en si mismo por cuanto es una acción
de servicio al desarrollo de la personalidad, es decir, una
actividad complementaria.
El deporte practicado, conforme a estos parámetros, nos
lleva a escoger las formas que mejor respondan a nuestras legítimas
aspiraciones personales de triunfar, de ganar, de mejorar. Para
ello se necesita inventiva para aumentar nuestro rendimiento
y en lo cual están implicados la atención, el
cálculo, la gradualidad del esfuerzo, la inteligencia,
es decir, es necesario estar atento a todos los detalles lo
cual significa poner en juego factores propios de nuestro crecimiento
y esfuerzo personal.
Dentro de este contexto, que involucra nuestro autocontrol,
tenemos la oportunidad de liberarnos de esta vida tan tecnificada
y ser más personas y también tenemos la ocasión
para construir acciones en grupo, expresar manifestaciones de
lealtad, de solidaridad y de participar en competencias justas,
abiertas y de amistad.
Entre las virtudes que nos proporciona este deporte bien practicado
podemos destacar la confianza en nuestras propias fuerzas; en
conocer el límite de nuestras propias limitaciones; en
eliminar expresiones de prepotencia, tan habituales en quienes
no han intentado nunca comportarse o jugar contra quienes son
mejores que uno en agilidad, rapidez, fuerza y constancia. En
esta escuela del deporte, que nos iguala socialmente, es posible
observar que personas consideradas difíciles, rebeldes
y egoístas aprenden a tomar conciencia de sus propias
limitaciones y aceptar a su lado la presencia de sus rivales
que son mejores y porque no decirlo a sentir justificada admiración
por las capacidades del contrario.
Cabe agregar que cuando afirmamos que el deporte es un complemento
y no un fin de vida, también nos referimos a que ésta
actividad debe respetar la vida y la integridad física,
aún cuando comprendemos que el cuerpo puede ser sometido,
en ocasiones, a esfuerzos que pueden comportar riesgos de lesiones
a veces graves. Sin embargo, lo importante es tomar las medidas
de seguridad y observarlas fielmente. Esto también obliga
a quienes lo practican a pesar que en el deporte hay un afán
legitimo de ir más allá, más alto, con
más vigor; ese espíritu se superación se
haga con prudencia, gradualidad, prevención, lo cual
significa una forma éticamente, correcta de actuar. Si
a pesar de ello alguien sufre daño, ello está
dentro de lo posible como precio del esfuerzo y de la superación.
Concluyendo, nuestro desafío es apreciar debidamente
este bello deporte del básquetbol, saber ubicarlo como
actividad complementaria del pleno desarrollo de la personalidad,
hacer lo posible porque así se valore y se practique
evitando riesgos innecesarios para que sea una ocasión
contribuir a la exaltación de las mejores calidades humanas.
HACIA UN CODIGO DE ETICA DEPORTIVA
Además, de lo hasta aquí expresado, el deporte
es una actividad sociocultural que permite el enriquecimiento
de uno como persona en el seno de la sociedad y que potencia
el intercambio entre las naciones, la amistad entre los pueblos
y las regiones y, en suma, el conocimiento y la relación
entre las personas. Como ya expresamos, es también un
factor de integración social, fuente de disfrute, salud
y bienestar. La realización y práctica de estos
valores permite la participación en la sociedad, en la
que uno está inmerso desde una perspectiva distinta de
las pautas que, a menudo, constituyen las actitudes sociales
más convencionales de nuestro propio medio. (Por ejemplo
muchos medios nos golpean e instan al triunfo fácil,
a no ser constantes, a eludir responsabilidades, algunas veces
a no respetar las reglas, normas y derechos lo cual ha obligo
a incorporar en nuestro sistema educativo los objetivos transversales
que en el fondo tienen relación con los valores que deberán
ser enseñados; en mi opinión personal los valores
se practican a través del ejemplo personal).
Continuando, estas pautas de participación y relación
social, deben contribuir al desarrollo de determinadas sensibilidades
como la del respeto a las personas, a las distintas nacionalidades,
al medio ambiente y a la calidad de vida como factores de convivencia
social.
La preservación de estos valores hace necesario que el
deporte recupere algunos de sus elementos tradicionales y que
por lo tanto, el respeto a las reglas del juego, la lealtad,
la ética y la deportividad sean elementos de unificación
de los participantes en dicha actividad para fomentar, impulsar
y contribuir a la consecución de estos fines (y valores)
es necesario que FECHIMAX, elabore un código ético
a fin de lograr que, a través de su suscripción
voluntaria y pública, se establezcan nuevas pautas de
comportamiento de quienes participan en este mundo del básquetbol,
ya sean entidades asociadas, clubes, deportistas, técnicos,
árbitros y dirigentes deportivos.
Este código parte del supuesto de que la conducta ética
es fundamental tanto en la actividad como en la gestión
deportiva pues dicho comportamiento permite encausar la rivalidad
y la controversia deportiva desde pautas o puntos de vista diferentes,
que sean socialmente aceptables y que incidan en la producción
de ejemplaridad frente aotras formas de relación social.
Además, desde ser un sólido marco ético
para luchar contra algunas presiones e influencias que implican
una amenaza para los principios tradicionales del deporte, inspirados
en la caballerosidad, generosidad y deportividad. Por todo lo
anterior y por la calidad de sus objetivos, confiamos que un
futuro Código de Etica Deportiva encuentre la colaboración
de todos los que conformamos y pertenecemos a FECHIMAX, cuyo
apoyo es fundamental para traspasar a todos sus integrantes
la importancia del concepto de deportividad, de respeto al adversario
y de ejemplo para los jóvenes.
Objetivos del Código
El código tiene como finalidad establecer un marco de
referencia, en el que desarrollar el derecho al deporte va más
allá de las normas disciplinarias. Pretende, además,
promocionar esencialmente la deportividad entre todos sus participantes
ya que todos somos deportistas de elite de la FECHIMAX. También
va dirigido a los dirigentes deportivos y a las instituciones
deportivas que ejercen una influencia directa e indirecta en
el compromiso y la participación en el deporte y a quienes
compete la responsabilidad de promocionar y garantizar el respeto
al orden y a la deportividad.
DEPORTIVIDAD
Como hemos mencionado varias veces este término deportividad,
creemos necesario explicarlo porque es importante para el futuro
código de ética.
La deportividad es esencialmente el respeto a las reglas del
juego. Pero también incluye conceptos tan nobles comola
amistad, respeto al adversario y espíritu deportivo.
Deportividad es, además de un comportamiento, un modo
de pensar y una actitud enérgica en la lucha contra la
trampa y el engaño.
La deportividad es una concepción del deporte que trasciende
del puro cumplimiento de las reglas deportivas para situarse
en un entorno de respeto, caballerosidad y consideración
del adversario, es decir, una serie de comportamientos que tengan
el sello propio de quienes aceptar el compromiso de ser deportivos.
Por este motivo el compromiso que se adquiere con la aceptación
del código impone una actuación decidida contra
la trampa, la manipulación y la adulteración de
cualquier índole de los resultados, y las actuaciones
deportivas. Especialmente este compromiso alcanza a la lucha
contra al dopaje, la violencia física y verbal y la segregación
por razones de origen social o pensamiento.
3.1 Responsabilidad por la Deportividad
La deportividad es ante todo un principio positivo. La sociedad
se enriquece con la práctica deportiva y con lo que esta
conlleva en cuanto al fomento de los valores de la personalidad
más elevados a la vez que con el intercambio personal
y social que el mismo supone. El deporte ayuda a conocerse mejor,
a expresarse y a desarrollarse en un entorno social en el que
se valores la salud y el bienestar.
El código reconoce que todas las entidades o personas
que, de forma directa o indirecta, estén relacionados
con la actividad deportiva, deben conceder una prioridad absoluta
a la deportividad. La sociedad sólo puede beneficiarse
de las ventajas morales y culturales del deporte si la deportividad
y la ejemplaridad son la preocupación principal de los
dirigentes deportivos y de cuantas entidades y asociaciones
tengan relación con el deporte.
La responsabilidad de esta ejemplaridad afecta a :
3.1.1 Las Administraciones Deportivas
Por su especial significación pública todos los
responsables del deporte en sus distintos niveles (gubernamentales
omunicipales) son los primeros que están obligados a
dar ejemplo de deportividad, midiendo al máximo la repercusión
de sus declaraciones públicas y velando por el interés
general en sus actos de trascendencia deportivos.
Especialmente deben velar por la conexión entre deporte,
educación y cultura y por la forma de unir y adoptar
ésta a las condiciones esenciales de la práctica
deportiva.
3.2.2. Las Organizaciones Vinculadas con el Deporte
Las federaciones deportivas, las asociaciones, los clubes, las
agrupaciones y todo ente de carácter y promoción
deportiva deberán asumir su responsabilidad para que
su gestión, administración e información,
se ajuste a los criterios de deportividad, de respeto a las
normas y reglas deportivas, a los rivales y a los deportistas
y procurarán que su actuación pública haga
gala de esos valores.
También asumirán su responsabilidad las empresas
y sociedades que participan en actividades comerciales, de marketing
y de patrocinio de artículos deportivos.
3.2.3 Las Personas
Las personas y específicamente, deportistas, padres,
educadores, técnicos, árbitros, directivos, administradores
y médicos, así como los deportistas de alta competición
que sirven de modelo deberán guardar un comportamiento
de respeto y de compromiso con la deportividad. El código
ético debe aplicarse a todas las personas con independencia
de que participen como voluntarios o en calidad de profesionales.
También quienes asistan a una competición deportiva,
en su condición de espectadores, deberán asumir
su cuota de responsabilidad de buen comportamiento.
Cada una de estas instituciones y personas tienen que asumir
una responsabilidad y desempeñar una función que
favorezca un clima de entendimiento ético. Este código
de ética va destinado a ellas, y solamente será
eficaz si todos los actores del mundo del deporte están
dispuestos a asumir voluntariamente las responsabilidades ya
señaladas.
Por lo tanto nosotros como organización vinculada con
el deporte, deberíamos asumir voluntariamente la responsabilidad
de :
Facilitar directivas claras en las que se definan los comportamientos
conformes o contrarios a la ética, y procurar que se
implante un sistema de estímulos ajustados en todas las
modalidades y niveles de la participación; sensibilizar
dentro de nuestra esfera de influencia respecto al concepto
de la deportividad mediante campañas, recompensas, material
didáctico y ofertas de formación.
Asimismo, supervisar estrechamente la marcha de estas actividades
y evaluar sus efectos; implantar sistemas que, además
del éxito en la competición, recompensen el ejercicio
de la deportividad, y el desarrollo personal; prestar apoyo
y ayuda a quienes fomenten la buena conducta deportiva, ya sean
deportistas, técnicos, dirigentes de clubes, asociaciones
o federaciones.
Por otra parte, su especial protagonismo público y por
el eco que sus actuaciones tienen en el medio que nos rodea,
los deportistas, técnicos y dirigentes deportivos deberán
observar en su comportamiento individual, fundamentalmente,
las siguientes conductas y responsabilidades :
Acreditar un comportamiento ejemplar que sirva de modelo a todos
los demás actores del mundo del deporte, en especial
a los niños y adolescentes; reprobar las actitudes favorables
a la violencia; adoptar personalmente una actitud contraria
a la deslealtad de terceros y reconvenir aquellos comportamientos
que acrediten insolidaridad o adulteración de la competición.
Respetar las decisiones de los jueces deportivos, aceptando
sus resoluciones y ejerciendo su legítimo derecho a los
recursos que establezca la legislación vigente. Los deportistas
y los dirigentes deportivos deberán velar porque la expresión
de su queja se ajuste a normas generalmente aceptadas de corrección,
presuponiendo la respetabilidad y la buena fe de sus jueces.
Acreditar que la deportividad y el respeto a las normas del
juego están por encima de sus intereses, y que tanto
en la victoria como en la derrota, tanto en éxito como
en la decepción, su comportamiento público se
ajuste a los principios de respeto al adversario, y de expresión
de legítimo orgullo sin menoscabo del rival.
SUSCRIPCIÓN DEL CÓDIGO ETICO
El Código Etico trata de preservar y fomentar los valores
deportivos más esenciales y, entre ellos, los que suponen
la defensa del honor y la lealtad en el ejercicio deportivo.
La adopción de tales pautas de comportamiento sólo
pueden ser fruto del compromiso individual de los agentes deportivos
ya que es una distinción que debe significar su actitud
ante el deporte.
Por todo lo anterior, la FECHIMAX invita a las federaciones,
clubes, asociaciones, agrupaciones, dirigentes, deportistas,
técnicos y demás personas o entidades vinculadas
con el mundo deportivo o formalizar explícitamente su
compromiso con la deportividad mediante la suscripción
del futuro Código de Etica Deportiva.
Con el fin de lograr que este compromiso sea no sólo
una acción aislada sino una experiencia permanente en
el ejercicio de la actividad deportiva la FECHIMAX ha creado
este Comité de Etica Deportiva cuya función será
velar por la tutela y cumplimiento del futuro código.
Corresponderá al Comité de Etica Deportiva aceptar
los compromisos individuales de suscripción del código
de la FECHIMAX así como valorar los comportamientos,
actuaciones o declaraciones públicas que atenten contra
el mismo y que pudieran suponer, en su caso, la pérdida
de la condición de suscriptor.
Finalmente, y para reforzar lo expuesto, se deja lanzada la
idea de instaurar un reconocimiento destinado a premiar a las
personas o entidad que más se haya destacado durante
el año por un gesto especialmente relevante de nobleza
o juego limpio en la práctica deportiva, o que haya prestado
contribución especial a la erradicación de la
violencia en nuestra actividad, a lo mejor, con el nombre de
algún basquetbolista destacado por haber representado
estos valores en su vida deportiva.
Muchas Gracias